En la mente de los norteamericanos un temor se ha instalado: las infinitas posibilidades de que la siguiente masacre suceda en la escuela a la que van sus hijos. Que el siguiente freak que explote aprenda en las clases de química a desarrollar una bomba. La amenaza latente a un sector estudiantil que parece no cumplir con las expectativas de la competitiva sociedad norteamericana. Los debiles, los maltratados, los marginados, los impopulares. los nerdos, parecen sugerir un temor similar al de los narcotraficantes colombianos, los emigrantes mexicanos y los terroristas sauditas.
Bowling for Columbine, del controversial documentalista Michael Moore, marcó un hito y tocó una fibra delicada de la febril sociedad norteamericana y puso en evidencia su suicida fijación por las armas.
Bang, Bang, You're Dead es la adapatación cinematográfica de una obra teatral que se ha presentado en cientos de escuelas, centros comunitarios e iglesias con el fin de poner sobre la mesa las consecuencias de una epidemia que corroe el país: el matoneo escolar.
En la película Trevor, un "joven en riesgo" por haber intentado un atentado con bomba, recibe la oportunidad de interpretar al protagonista de Bang, Bang, You're Dead y reivindicarse socialmente. El impulsor de la idea es el típico profesor querido, aquel no consumado por la lógica de Cero Tolerancia. Y el resultado, en principio, es fatal. La realidad del matoneo escolar tensa aún más las relaciones humanas entorno a la escuela y hace imposible la representación de la obra, acaso la última oportunidad de los marginados que lidera Trevor.
Esa tensión tendrá un punto máximo con el enfrentamiento entre los marginados y los populares jugadores de fútbol y justo cuando todo parece desencadenarse de la peor manera -expulsiones, intento de suicidio, una masacre en marcha en la propia cafeteria de la escuela- Trevor tiene un púnto de inflexión en su caida libre y se convierte de pronto en el héroe. Lo siguiente es la puesta en escena de la obra y la reflexión obligatoria que alivia la situación.
Actuaciones creíbles y unos libretos que empujan a la reflexión sobre un problema que no es exclusivo de los Estados Unidos y que como todo el mal ejemplo, cunde.