La nochebuena es escogida por un par de ladrones para dar el gran golpe: dos millones de dólares, huir de la ciudad, comenzar de nuevo en otro sitio, la solución a todos los problemas. Uno de los cacos, el miedoso abogado interpretado por John Cusack, es empleado del mafioso hurtado. Y es a quien los nervios traicionan. Sus dudas y sus temores van a llevarlo a cometer los errores más tontos. Corriendo por toda la ciudad tratando de evadir a su jefe-victima. El otro ladrón (Billy Bob Thorton) es frío, se las sabe todas y trata de mantener las apariencias. Un ladrón profesional no va por ahí, borracho, apostando, instigando putas a huir de repente a cambio de espóntaneas pedidas de mano, parece pensar. Sin embargo, es inevitable que en la huida se cometan errores y que a los ya predecibles de tratar de huir de un mafioso, se unan dramas familiares, amigos ebrios y traiciones a todo dar.
Lo mejor de la película es el final inesperado y feliz. El triunfo de la amistad de dos tipos comunes sobre todas las conspiraciones del destino.
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