La historia del fan que se convierte en un problema para la celebridad será siempre una historia interesante. Es como si hubiera cierta fascinación por ver como se arruina la vida de quién presumimos siempre feliz, con el mundo a sus píes.
De otro lado está la obsesión de los escritores por sí mismos que los lleva tan a menudo a abordar el trauma del autor atrapado por su propia obra.
Y también está el paradigma del redimido. La figura que partiendo de la arrogancia y el cinismo pasa por una experiencia tan dura que se vuelve de pronto humilde y sabio.
Pues bien, esos tres dramas son los que expone esta película de 1990.
Paul Sheldon, un autor en crisis -la causa esta vez es haberse enriquecido por cuenta de una obra repetitiva que da título a la película- decide sumergirse en su ritual creativo en las montañas nevadas de Kansas para darle fin a la popular saga. En el camino de regreso, va a sufrir un accidente del que lo salvará una providencial fanática: una gordita espeluznante, enfermera mesiánica y asesina de nombre Annie Wilkins.
Al principio el escritor estará agradecido aunque un tanto inquieto por la fascinación que despierta su obra en la ermitaña buena samaritana. Poco a poco caera en la cuenta de que está atrapado por una sicotica que cree haber encontrado su misión en la vida: revivir al personaje de Misery, que Sheldon mató para dar fin a la serie. Sus métodos son particularmente crueles y hasta cierto punto, efectivos.
Pero su poder sobre Sheldon solo podrá extenderse hasta que ceda el verano y la policía descubra que el afamado autor no ha muerto, ni que estaba de parranda sino que había caído en las manos de una fan enamorada.
Las actuaciones de James Caan y Kathy Bates son lo mejor de la película. El guión está basado en una novela de Stephen King.
martes, 23 de octubre de 2007
La Guerra del Fútbol y otros reportajes
Ryszard Kapuściński
leído el 22 de octubre de 2007
En cada recodo de este viaje que plantea Kapuściński alrededor de los más turbulentos lugares del mundo es inevitable sentir la pasión del reportero. Porque aunque le agrega una pompa innecesaria el ser recordado como 'El Mejor Reportero del Siglo', no se puede negar el descomunal talento de Kapuściński para narrar una época del siglo XX, que estuvo marcada por el proceso de descolonización y la Guerra Fría.
La Guerra del Fútbol y otros reportajes comprende una serie de artículos para la agencia de prensa polaca, anotaciones de un proyecto de libro y narraciones desde un punto de vista muy personal sobre sus visitas a varios países de África, el Mediterráneo y América Latina. El arribo de Kapuściński siempre es oportuno: se está fraguando un golpe de estado, una revuelta militar o se profundiza un conflicto fronterizo. La mayoría de los reportajes están fechados entre los 60's y comienzos de los años 80.
Los reportajes de Kapuściński tienen un elemento que marca la diferencia: el conocimiento profundo que tiene el autor de la historia de los países y su capacidad para escuchar las voces más reveladoras de cada lugar donde va. Para capturar detalles y observaciones sociológicas que enriquecen profundamente cada texto.
El tono de Kapuściński es personal. Sus padecimientos, sus temores, sus expectativas y sus opiniones están presentes permanentemente. El no solo es un catalizador de la mirada occidental sobre los pueblos del sur en una epoca tensa, llena de conflictos. Él mismo se reconoce como un outsider y él estar tantos años inmerso en los terrenos de los países del tercermundo le da una mirada privilegiada sobre un devenir tan confuso.
Particularmente duro su reportaje sobre el surgimiento del regímen del apartheid en Suráfrica. No hay ninguna concesión a los africaners que dominan el país. Sin embargo, el inventario de factores es tan minucioso que no cabe duda de las razones que apoyan cada una de las afirmaciones del autor. Los rasgos más sociológicos salen a flote en el reportaje sobre la caída Ben Bella en Argelia: un texto poderoso, lleno de observaciones críticas sobre una sociedad en pleno cataclismo.
La Guerra del Fútbol, que narra el enfrentamiento bélico entre Honduras y el Salvador de 1969, es el retrato de Kapuściński como reportero: lleno de barro, sangre y con la camisa echa jirones . Con su vida puesta en la cornisa entre la vida y el peligro inminente. Todo para asegurarse de ser el primero en informar al mundo de una guerra entre dos paísitos marginales. En este relato también hay que destacar la forma cómo desentraña las causas del conflicto extrapolando desde el motivo aparente -un partido de fútbol por la clasificación al Mundial del 70- al motivo real -la desigual repartición de la tierra en ambos países y los fenómenos económicos que esto conlleva-.
A través de trochas, en medio de linchamientos públicos, entierros masivos, patrullas de militares fuera de control, salvajes fuerzas guerrilleras entre otros sintomas de la descomposición de países inviables Kapuściński nos lleva a contemplar el horror de una epoca en donde los conflictos estallaban por doquier. Lo único apacible en medio de ese contexto es la segura guía de Kapuściński.
leído el 22 de octubre de 2007
En cada recodo de este viaje que plantea Kapuściński alrededor de los más turbulentos lugares del mundo es inevitable sentir la pasión del reportero. Porque aunque le agrega una pompa innecesaria el ser recordado como 'El Mejor Reportero del Siglo', no se puede negar el descomunal talento de Kapuściński para narrar una época del siglo XX, que estuvo marcada por el proceso de descolonización y la Guerra Fría.
La Guerra del Fútbol y otros reportajes comprende una serie de artículos para la agencia de prensa polaca, anotaciones de un proyecto de libro y narraciones desde un punto de vista muy personal sobre sus visitas a varios países de África, el Mediterráneo y América Latina. El arribo de Kapuściński siempre es oportuno: se está fraguando un golpe de estado, una revuelta militar o se profundiza un conflicto fronterizo. La mayoría de los reportajes están fechados entre los 60's y comienzos de los años 80.
Los reportajes de Kapuściński tienen un elemento que marca la diferencia: el conocimiento profundo que tiene el autor de la historia de los países y su capacidad para escuchar las voces más reveladoras de cada lugar donde va. Para capturar detalles y observaciones sociológicas que enriquecen profundamente cada texto.
El tono de Kapuściński es personal. Sus padecimientos, sus temores, sus expectativas y sus opiniones están presentes permanentemente. El no solo es un catalizador de la mirada occidental sobre los pueblos del sur en una epoca tensa, llena de conflictos. Él mismo se reconoce como un outsider y él estar tantos años inmerso en los terrenos de los países del tercermundo le da una mirada privilegiada sobre un devenir tan confuso.
Particularmente duro su reportaje sobre el surgimiento del regímen del apartheid en Suráfrica. No hay ninguna concesión a los africaners que dominan el país. Sin embargo, el inventario de factores es tan minucioso que no cabe duda de las razones que apoyan cada una de las afirmaciones del autor. Los rasgos más sociológicos salen a flote en el reportaje sobre la caída Ben Bella en Argelia: un texto poderoso, lleno de observaciones críticas sobre una sociedad en pleno cataclismo.
La Guerra del Fútbol, que narra el enfrentamiento bélico entre Honduras y el Salvador de 1969, es el retrato de Kapuściński como reportero: lleno de barro, sangre y con la camisa echa jirones . Con su vida puesta en la cornisa entre la vida y el peligro inminente. Todo para asegurarse de ser el primero en informar al mundo de una guerra entre dos paísitos marginales. En este relato también hay que destacar la forma cómo desentraña las causas del conflicto extrapolando desde el motivo aparente -un partido de fútbol por la clasificación al Mundial del 70- al motivo real -la desigual repartición de la tierra en ambos países y los fenómenos económicos que esto conlleva-.
A través de trochas, en medio de linchamientos públicos, entierros masivos, patrullas de militares fuera de control, salvajes fuerzas guerrilleras entre otros sintomas de la descomposición de países inviables Kapuściński nos lleva a contemplar el horror de una epoca en donde los conflictos estallaban por doquier. Lo único apacible en medio de ese contexto es la segura guía de Kapuściński.
lunes, 22 de octubre de 2007
El Castillo
Franz Kafka.
Septiembre de 2007.
En este libro la presencia de Kafka se manifiesta en la idea general de un hombre atrapado por un sistema incomprensible, injusto e invencible. Y también en la manera cómo ese hombre va perdiendo su criterio en ese tránsito. Un libro sobre los mecanismos y frivolidad del poder, de las administraciones, de las instituciones que rigen cada vez más ámbitos de la vida individual. La sucesiva repetición de un mal conocido: la apariencia de acción termina sustituyendo la acción sin que nadie levante la voz. Hay unos pasajes encantadores: cuando K se resiste a un interrogatorio. O aquella de él impávido en el pasillo donde laboran los empleados del castillo. Otros instantes que causan hilaridad por la falta de sentido común, si es que hay tal cosa, por parte de los inaccesibles funcionarios del Castillo . Hay un juicio brutal a la lógica corporativa, a sus rituales. También hay referencias al debate del mundo premodeno y el mundo moderno y como esas lógicas chocan irremediablemente.
Septiembre de 2007.
En este libro la presencia de Kafka se manifiesta en la idea general de un hombre atrapado por un sistema incomprensible, injusto e invencible. Y también en la manera cómo ese hombre va perdiendo su criterio en ese tránsito. Un libro sobre los mecanismos y frivolidad del poder, de las administraciones, de las instituciones que rigen cada vez más ámbitos de la vida individual. La sucesiva repetición de un mal conocido: la apariencia de acción termina sustituyendo la acción sin que nadie levante la voz. Hay unos pasajes encantadores: cuando K se resiste a un interrogatorio. O aquella de él impávido en el pasillo donde laboran los empleados del castillo. Otros instantes que causan hilaridad por la falta de sentido común, si es que hay tal cosa, por parte de los inaccesibles funcionarios del Castillo . Hay un juicio brutal a la lógica corporativa, a sus rituales. También hay referencias al debate del mundo premodeno y el mundo moderno y como esas lógicas chocan irremediablemente.
Etiquetas:
El Castillo,
Franz Kafka,
literatura europea
viernes, 19 de octubre de 2007
Bang, Bang, You're Dead
En la mente de los norteamericanos un temor se ha instalado: las infinitas posibilidades de que la siguiente masacre suceda en la escuela a la que van sus hijos. Que el siguiente freak que explote aprenda en las clases de química a desarrollar una bomba. La amenaza latente a un sector estudiantil que parece no cumplir con las expectativas de la competitiva sociedad norteamericana. Los debiles, los maltratados, los marginados, los impopulares. los nerdos, parecen sugerir un temor similar al de los narcotraficantes colombianos, los emigrantes mexicanos y los terroristas sauditas.
Bowling for Columbine, del controversial documentalista Michael Moore, marcó un hito y tocó una fibra delicada de la febril sociedad norteamericana y puso en evidencia su suicida fijación por las armas.
Bang, Bang, You're Dead es la adapatación cinematográfica de una obra teatral que se ha presentado en cientos de escuelas, centros comunitarios e iglesias con el fin de poner sobre la mesa las consecuencias de una epidemia que corroe el país: el matoneo escolar.
En la película Trevor, un "joven en riesgo" por haber intentado un atentado con bomba, recibe la oportunidad de interpretar al protagonista de Bang, Bang, You're Dead y reivindicarse socialmente. El impulsor de la idea es el típico profesor querido, aquel no consumado por la lógica de Cero Tolerancia. Y el resultado, en principio, es fatal. La realidad del matoneo escolar tensa aún más las relaciones humanas entorno a la escuela y hace imposible la representación de la obra, acaso la última oportunidad de los marginados que lidera Trevor.
Esa tensión tendrá un punto máximo con el enfrentamiento entre los marginados y los populares jugadores de fútbol y justo cuando todo parece desencadenarse de la peor manera -expulsiones, intento de suicidio, una masacre en marcha en la propia cafeteria de la escuela- Trevor tiene un púnto de inflexión en su caida libre y se convierte de pronto en el héroe. Lo siguiente es la puesta en escena de la obra y la reflexión obligatoria que alivia la situación.
Actuaciones creíbles y unos libretos que empujan a la reflexión sobre un problema que no es exclusivo de los Estados Unidos y que como todo el mal ejemplo, cunde.
Bowling for Columbine, del controversial documentalista Michael Moore, marcó un hito y tocó una fibra delicada de la febril sociedad norteamericana y puso en evidencia su suicida fijación por las armas.
Bang, Bang, You're Dead es la adapatación cinematográfica de una obra teatral que se ha presentado en cientos de escuelas, centros comunitarios e iglesias con el fin de poner sobre la mesa las consecuencias de una epidemia que corroe el país: el matoneo escolar.
En la película Trevor, un "joven en riesgo" por haber intentado un atentado con bomba, recibe la oportunidad de interpretar al protagonista de Bang, Bang, You're Dead y reivindicarse socialmente. El impulsor de la idea es el típico profesor querido, aquel no consumado por la lógica de Cero Tolerancia. Y el resultado, en principio, es fatal. La realidad del matoneo escolar tensa aún más las relaciones humanas entorno a la escuela y hace imposible la representación de la obra, acaso la última oportunidad de los marginados que lidera Trevor.
Esa tensión tendrá un punto máximo con el enfrentamiento entre los marginados y los populares jugadores de fútbol y justo cuando todo parece desencadenarse de la peor manera -expulsiones, intento de suicidio, una masacre en marcha en la propia cafeteria de la escuela- Trevor tiene un púnto de inflexión en su caida libre y se convierte de pronto en el héroe. Lo siguiente es la puesta en escena de la obra y la reflexión obligatoria que alivia la situación.
Actuaciones creíbles y unos libretos que empujan a la reflexión sobre un problema que no es exclusivo de los Estados Unidos y que como todo el mal ejemplo, cunde.
Etiquetas:
Bang,
cine,
Guy Ferland,
You're Dead
Los Subterráneos
Jack Kerouac
Leído por el 12 de Octubre de 2007
Al principio, la novela parece ser algo distinto a lo que es al final de cuentas: una historia de amor. Una historia de amor frustrado. El amor entre el escritor borracho y marginal, Leo Pecepied, y Mardeu Fox, joven seguidora del movimiento cultural del San Francisco de mediados del siglo XX. Y a través de esa historia de amor, de sus más y de sus menos, de los delirios paranoicos y oníricos de Leo, se perfila la historia de la generación beat (los hipsters y los bop) que marcó una tendencia cultural en esa época. Por un lado, las personalidades pomposas de los intelectuales, las insidias y las peleas entre ellos. Por otro, el cuento bien contado de cómo se forjó este grupo, de las influencias del jazz y la morfina. Sin duda, el lenguaje tiene un papel preponderante, como es característico en Kerouac. Es un lenguaje que avanza de la misma forma en que él va sintiendo las percepciones. Y por eso no cabe dentro de la lógica formal. Esa forma tiene momentos vibrantes como cuando se describe una borrachera o cuándo se reflexiona acerca del amor. El lenguaje expresa la deconstrucción de la realidad por parte de un escritor borracho, prejuicioso, vanidoso y visceral. Lo escribió en tres noches,
Leído por el 12 de Octubre de 2007
Al principio, la novela parece ser algo distinto a lo que es al final de cuentas: una historia de amor. Una historia de amor frustrado. El amor entre el escritor borracho y marginal, Leo Pecepied, y Mardeu Fox, joven seguidora del movimiento cultural del San Francisco de mediados del siglo XX. Y a través de esa historia de amor, de sus más y de sus menos, de los delirios paranoicos y oníricos de Leo, se perfila la historia de la generación beat (los hipsters y los bop) que marcó una tendencia cultural en esa época. Por un lado, las personalidades pomposas de los intelectuales, las insidias y las peleas entre ellos. Por otro, el cuento bien contado de cómo se forjó este grupo, de las influencias del jazz y la morfina. Sin duda, el lenguaje tiene un papel preponderante, como es característico en Kerouac. Es un lenguaje que avanza de la misma forma en que él va sintiendo las percepciones. Y por eso no cabe dentro de la lógica formal. Esa forma tiene momentos vibrantes como cuando se describe una borrachera o cuándo se reflexiona acerca del amor. El lenguaje expresa la deconstrucción de la realidad por parte de un escritor borracho, prejuicioso, vanidoso y visceral. Lo escribió en tres noches,
Etiquetas:
jack keruoac,
literatura norteamericana,
los subterraneos,
reseña
Perfil de Héctor Abad Facciolince
En el 87, la vida de Héctor Abad Faciolince estaba atrapada en el momento. Veintiocho años, una familia por alimentar, sin trabajo y de regreso a Medellín con un poco funcional titulo en literatura moderna, obtenido en Turín. Para entonces ya había fracasado en las carreras de medicina, comunicación social y filosofía. En agosto los paramilitares asesinaron a su padre, el defensor de derechos humanos, Héctor Abad Gómez. Desde entonces, dice el autor, sintió “que tenía el deber ineludible, no digo de vengar su muerte, pero sí, al menos de contarla”. El resultado fue el libro El Olvido que seremos, aclamado en Colombia como el mejor del 2006.
Comenzó a escribir poesía a los trece años. “Empecé como poeta adolescente, nunca publiqué”, dijo en una entrevista. En la lectura de En Busca del Tiempo Perdido, durante el exilio compartido con su padre en México, encontró su vocación: “pasar las horas de mi vida leyendo y escribiendo” como Proust. Fue traductor y editor de la revista de la Universidad de Antioquia. Se ganó la vida como periodista durante buena parte de los últimos veinte años. Sus columnas, entre la política y la literatura, han sido publicadas en El Colombiano, El Espectador, Cromos, El Malpensante, Cambio y, actualmente, en la revista Semana. En 1998, recibió el Premio Simón Bolívar de Periodismo en la categoría de Opinión.
También incursionó con éxito en el cuento y en 1981 recibió el Premio Nacional. Su segunda novela, Memorias de un hidalgo disoluto, lo hizo merecedor de una beca. Con Basura fue destacado en España con el primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, y en la China, Angosta fue escogida como la mejor novela extranjera del año.
Su obra narrativa la complementan Malos Pensamientos (1991), Tratado de culinaria para mujeres tristes (1996) y Fragmentos de amor furtivo (1998). En la pasada feria del Libro de Bogotá lanzó Elogio de la Pereza.
En las horas que dedica a leer prefiere el siglo de oro español, las obras de Quevedo, Machado y Shakespeare; las novelas europeas de los siglos XVIII y XIX: y los textos de historia y divulgación científica. Su segundo nombre es Joaquín.
Comenzó a escribir poesía a los trece años. “Empecé como poeta adolescente, nunca publiqué”, dijo en una entrevista. En la lectura de En Busca del Tiempo Perdido, durante el exilio compartido con su padre en México, encontró su vocación: “pasar las horas de mi vida leyendo y escribiendo” como Proust. Fue traductor y editor de la revista de la Universidad de Antioquia. Se ganó la vida como periodista durante buena parte de los últimos veinte años. Sus columnas, entre la política y la literatura, han sido publicadas en El Colombiano, El Espectador, Cromos, El Malpensante, Cambio y, actualmente, en la revista Semana. En 1998, recibió el Premio Simón Bolívar de Periodismo en la categoría de Opinión.
También incursionó con éxito en el cuento y en 1981 recibió el Premio Nacional. Su segunda novela, Memorias de un hidalgo disoluto, lo hizo merecedor de una beca. Con Basura fue destacado en España con el primer Premio Casa de América de Narrativa Innovadora, y en la China, Angosta fue escogida como la mejor novela extranjera del año.
Su obra narrativa la complementan Malos Pensamientos (1991), Tratado de culinaria para mujeres tristes (1996) y Fragmentos de amor furtivo (1998). En la pasada feria del Libro de Bogotá lanzó Elogio de la Pereza.
En las horas que dedica a leer prefiere el siglo de oro español, las obras de Quevedo, Machado y Shakespeare; las novelas europeas de los siglos XVIII y XIX: y los textos de historia y divulgación científica. Su segundo nombre es Joaquín.
Etiquetas:
hector abad,
literatura colombiana,
perfiles
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)